Los aromas balsámicos están inspirados en las resinas de los árboles y se caracterizan por sus propiedades cálidas y calmantes. Con notas como benjuí, styrax, bálsamo de abeto o pino y ládano, aportan a los perfumes una nota rica, a menudo ligeramente dulce.
Estas fragancias crean una atmósfera acogedora y envolvente, relajante y sensual a la vez. Los perfumes balsámicos son ideales para la noche o estaciones más frías y ofrecen una cualidad profunda y meditativa.